Las personas de alma pequeña siempre intentan empequeñecer a los demás. Ya nada es honesto y nunca lo ha sido tanto que no lo será, y entonces, volveré a reinventarme después de haber roto otro lugar.
Algunas veces es como estar encadenada, pero esta vez la cadena es tu mente encerrando qué sé yo… he de ser hija del demonio porque no encuentro lugar en la tierra que no tenga que ser olvidado.
Querer vivir y reír al mismo tiempo, ¿es eso un crimen?
viernes, 20 de enero de 2012
(No le muestres lo loca que estás)
Viniste solo y así te marcharás, con esperanza en tus manos y aire para respirar.
Vas a perder todo... pero al final hasta mis miembros rotos ¿encontrarán tiempo para arreglarse? Hasta
que la verdad se convierta en mentira, hasta que te estrelles, hasta que te quemes, hasta que mientas, hasta que aprendas, hasta el fin de todo, ¿encontrarán mis miembros tiempo para poder arreglarse? Puede que una píldora para hacerte insensible, para hacerte alguien más. Pero todas las drogas de este mundo no te salvan de ti misma. Así que no me salves, no me salves porque ya no importa, porque es lo único que me acerca a ti.
Viniste solo y así te marcharás, con esperanza en tus manos y aire para respirar.
Vas a perder todo... pero al final hasta mis miembros rotos ¿encontrarán tiempo para arreglarse? Hasta
que la verdad se convierta en mentira, hasta que te estrelles, hasta que te quemes, hasta que mientas, hasta que aprendas, hasta el fin de todo, ¿encontrarán mis miembros tiempo para poder arreglarse? Puede que una píldora para hacerte insensible, para hacerte alguien más. Pero todas las drogas de este mundo no te salvan de ti misma. Así que no me salves, no me salves porque ya no importa, porque es lo único que me acerca a ti.
sábado, 14 de enero de 2012
Hay una parte de mí algo oscura. Tengo tendencia a la depresión, aunque desde que Liev, mi marido, llegó a mi vida y luego vinieron los niños, todo es mejor.
Desde niña era muy introvertida y estaba algo acomplejada. Me pasaba los días en la cama, sin querer salir y alimentando pensamientos muy oscuros. Nunca veía el vaso medio lleno.
Entre mis sueños no está una boda de ensueño. Mi madre se divorció dos veces y nos obligó a una vida nómada. Mi padre murió cuando yo era niña. Liev viene de un ambiente familiar parecido. Él y yo tenemos una familia y no nos hace falta un certificado. Vivimos una vida tranquila, tomamos café con los amigos y paseamos a nuestros perros. Ésa es una vida de ensueño; les preparo fruta para el colegio, desayunamos juntos, les llevo al cole…
Desde niña era muy introvertida y estaba algo acomplejada. Me pasaba los días en la cama, sin querer salir y alimentando pensamientos muy oscuros. Nunca veía el vaso medio lleno.
Entre mis sueños no está una boda de ensueño. Mi madre se divorció dos veces y nos obligó a una vida nómada. Mi padre murió cuando yo era niña. Liev viene de un ambiente familiar parecido. Él y yo tenemos una familia y no nos hace falta un certificado. Vivimos una vida tranquila, tomamos café con los amigos y paseamos a nuestros perros. Ésa es una vida de ensueño; les preparo fruta para el colegio, desayunamos juntos, les llevo al cole…
sábado, 7 de enero de 2012
Irrumpiste en mi vida y me gustó. Nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad.
Yo estaba empapada de rendición. Entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras.
Eso es lo que buscamos.
Contigo en mi interior se produce el matrimonio de la muerte. Jamás volveré a dormir. A veces te detesto durante mucho tiempo. Madre de la tristeza. Ángel de la tormenta.
Has dicho cosas. Prometiste, apuntaste al cielo. Demanda, oferta. Mírame. ¿Dónde estabas tú cuando todo se fastidió? Con los pájaros. Vete volando a alguna parte
Ya se que solo se puede amar una cosa, y no puedes ser tú.
El intrèpido, se perdió.
Yo estaba empapada de rendición. Entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras.
Eso es lo que buscamos.
Contigo en mi interior se produce el matrimonio de la muerte. Jamás volveré a dormir. A veces te detesto durante mucho tiempo. Madre de la tristeza. Ángel de la tormenta.
Has dicho cosas. Prometiste, apuntaste al cielo. Demanda, oferta. Mírame. ¿Dónde estabas tú cuando todo se fastidió? Con los pájaros. Vete volando a alguna parte
Ya se que solo se puede amar una cosa, y no puedes ser tú.
El intrèpido, se perdió.
viernes, 6 de enero de 2012
sábado, 24 de diciembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
No había manera de describir el dolor. Ni siquiera cuando no era tan intenso, cuando algo divertido o amable ocurría en la vida, se sentía capaz de verterlo en palabras. Tenía colores, una consistencia especial que lo alejaba del resto del sufrimiento, del mal humor, de todos los padecimientos del mundo que no fueran aquel dolor. Durante años, había intentado liberarse de él, pero ya se había rendido. No hubiera podido cortarse una pierna; no podía cambiar a esas alturas su manera de ser.
Marta, cómo Lorena pensaba, se moría, pero de un modo muy lento, y desde mucho tiempo antes de lo que Lorena pensaba. Aquellas noches abrazada a la nada, con la angustia que le devoraba el pecho, habían allanado el camino a cualquier desgracia que pudiera sobrevenir.
Y Lorena, que siempre había creído comprender a Marta casi sin palabras, entendía entonces, en sus caminatas ciegas por la cuidad, en aquellos vagabundeos a los que se obligaba, lo lejos que había estado de saber lo que aquello significaba, las punzadas en el pecho, el insomnio, la conciencia de que algo sin nombre, un monstruo baboso y repugnante, se había instalado en la cabeza de Marta y la había hecho suya.
No un miedo rojo y palpitante, el miedo que se sentía con la fiebre o con los golpes.
Aquel miedo se parecía a una babosa.
Marta, cómo Lorena pensaba, se moría, pero de un modo muy lento, y desde mucho tiempo antes de lo que Lorena pensaba. Aquellas noches abrazada a la nada, con la angustia que le devoraba el pecho, habían allanado el camino a cualquier desgracia que pudiera sobrevenir.
Y Lorena, que siempre había creído comprender a Marta casi sin palabras, entendía entonces, en sus caminatas ciegas por la cuidad, en aquellos vagabundeos a los que se obligaba, lo lejos que había estado de saber lo que aquello significaba, las punzadas en el pecho, el insomnio, la conciencia de que algo sin nombre, un monstruo baboso y repugnante, se había instalado en la cabeza de Marta y la había hecho suya.
No un miedo rojo y palpitante, el miedo que se sentía con la fiebre o con los golpes.
Aquel miedo se parecía a una babosa.
domingo, 23 de octubre de 2011
Voy a tomar una, porque necesito sentir más. Ahora parece como si tuviera una muleta emocional, asi que voy a tomar un poco más, porque no está sucediendo nada.
Una vez me dijiste que me amabas tanto, y yo tontamente empecé a confiar. Pero ahora lo ignoro, y voy a tomar más hasta que pase algo. Voy a tomar una, porque necesito sentir más, porque una vez pensé que estabas aquí conmigo, por lo que quizás tome dos o tres más hasta ver lo que realmente estaba sucediendo.
Morfeo ¿Cómo pudiste dejarme cuando tuve necesidad de tu amor? Deja de retenerme...dame una razón para pensar que eres decente. Y cuando esté sola, no intentes traerme de vuelta. Con esto...con esto se tenía que sentir tanto...anhelaba su contacto, pero me ignoró y ahora me siento destruida.
domingo, 16 de octubre de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
Yo te quería para mí
Sí, sí decía...yo me lo negaba a mi misma pero te quería para mí. Quería, allá en el fondo de mis entrañas, sin saberlo, como respiro sin pensar en ello.
Quería enseñarte que el amor, nuestro amor, debía ser lo primero. Que lo demás era mentira, cosa de niños, conversación inútil, que era lo único real, lo único serio, el quererte...sobretodo yo a ti, y huir si hacía falta y arrojar yo la máscara y la ropa negra, y ser quien soy lejos de aquí donde no lo puedo ser.
Quería enseñarte que el amor, nuestro amor, debía ser lo primero. Que lo demás era mentira, cosa de niños, conversación inútil, que era lo único real, lo único serio, el quererte...sobretodo yo a ti, y huir si hacía falta y arrojar yo la máscara y la ropa negra, y ser quien soy lejos de aquí donde no lo puedo ser.
lunes, 22 de agosto de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
- Las drogas estrangulan la energía revolucionaria de la gente.
-¿La hierba también?
-No, la hierba está bien. Las drogas que produce el cuerpo tampoco están mal, molan un huevo.
-¿La adrenalina o qué?
-Si por ejemplo, hay miles.. Endorfinas...
-Las hormonas de la felicidad cuando estás enamorado..
-Ahora estás hablando de drogas duras, hay que tener cuidado con esas.
-Tienes que intentar no convertirte en un drogadicto.
-El miedo es una droga alucinante. No dejar que el miedo te controle, usarlo como motor, require práctica. Colocarte en una situación en la que te mueres de miedo, al principio te entra pánico, pero al cabo de un rato empieza a funcionar el sistema de autoprotección del cuerpo, y cada vez te atreves a hacer más cosas. Acabas superando tus límites y te sientes capaz de cualquir cosa.
-¿Lo sabes o solo lo piensas?
-¡Claro que lo sé! Lo he probado mil veces...
-Mil veces no está nada mal...
Los Edukadores
-¿La hierba también?
-No, la hierba está bien. Las drogas que produce el cuerpo tampoco están mal, molan un huevo.
-¿La adrenalina o qué?
-Si por ejemplo, hay miles.. Endorfinas...
-Las hormonas de la felicidad cuando estás enamorado..
-Ahora estás hablando de drogas duras, hay que tener cuidado con esas.
-Tienes que intentar no convertirte en un drogadicto.
-El miedo es una droga alucinante. No dejar que el miedo te controle, usarlo como motor, require práctica. Colocarte en una situación en la que te mueres de miedo, al principio te entra pánico, pero al cabo de un rato empieza a funcionar el sistema de autoprotección del cuerpo, y cada vez te atreves a hacer más cosas. Acabas superando tus límites y te sientes capaz de cualquir cosa.
-¿Lo sabes o solo lo piensas?
-¡Claro que lo sé! Lo he probado mil veces...
-Mil veces no está nada mal...
Los Edukadores
lunes, 1 de agosto de 2011
Tenga su cambio y putas gracias.
El cuento hablaba de una chica que se sentía oprimida, cuyo trabajo era como una cárcel y cuya vida había perdido todo su sentido. Los demás no la captaban, sobretodo su marido. Un día conoció a un chico que también se sentía oprimido y se enamoraron. Después de pasarse toda su vida sin que les captara nadie, con una sola mirada se captaron el uno al otro. Al final, el chico y la chica se escaparon juntos al desierto y nunca más volvió a saberse nada de ellos.
The good girl.
sábado, 30 de julio de 2011
Euforia. Tormento. Noches en vela. Días inactivos. Sueña despierta delante del ordenador. Se olvida el bolso en el supermercado. Sigue de largo donde debería doblar. Habla en voz alta mientras camina sola. Planea lo que le diría, o lo que debería haber dicho. Lo que le dirá en un proximo encuentro. Corre riesgos estúpidos. Dice tonterias. Se rie demasiado. Habla de lo que no debe. Revela secretos. Pasea de madrugada. Algo que dijo él aún le resuena en los oídos. Ve su sonrisa si cierra los ojos. Atesora las entradas de las películas que vieron. ¿Qué pensaría del libro que está leyendo? Un perfume despierta un sinfín de recuerdos. Una canción le provoca sollozos. Llora un promedio de cien lágrimas diarias. Y duerme, calcula, unas cuatro horas por la noche.
Pierde el apetito, pero a veces asalta la nevera a las seis de la mañana. Cree reconocerlo en la oscuridad de los bares y luego se da cuenta de que se ha equivocado. Escribe su nombre en servilletas sucias, y le tiemblan las manos si descuelga el teléfono. El pulso de la sangre resuena en los oídos. Una llamada podría abrir las puertas del cielo. El grifo de la ducha se queda siempre abierto.
Acaricia a los niños en el autobús y los perros sarnosos que cruzan las aceras. Si camina a su lado, siempre piensa que cae y tiene que recordar cómo diablos se camina. Se cambia de ropa delante del espejo setenta y siete veces antes de cada cita. Se descubre imitando gestos que le ha copiado. Repitiendo sus frases en las conversaciones.
Bebe demasiado, come chocolate. Deja las llaves puestas en la cerradura. Cuando duerme sola se abraza a la almohada. Sopesa cada instante del tiempo compartido. Se sabe de memoria su talla de jersey. Pantalones, camisas, calcetines y botas. Enumera sus fallos para no idealizarlo. Y acaba por pensar que iluminan sus virtudes. Nada setenta largos. No para a descansar. Intenta pensar sólo en las brazadas y el agua. Sale tiritando y no consigue olvidarse. Lee libros de autoayuda que no le gustarían. Habla sola en la parada de autobús, o con desconocidos. Se ha pintado de negro las uñas de los pies. Nunca llega a tiempo a una sola cita. Grita como una loca bajo el chorro del agua. Al menor de sus gestos se le congela el pulso. Escribe cartas absurdas que nunca le ha enviado. Redacta tonterías sin pies ni cabeza. Sospecha que la química no haría nada por ella.
Pierde el apetito, pero a veces asalta la nevera a las seis de la mañana. Cree reconocerlo en la oscuridad de los bares y luego se da cuenta de que se ha equivocado. Escribe su nombre en servilletas sucias, y le tiemblan las manos si descuelga el teléfono. El pulso de la sangre resuena en los oídos. Una llamada podría abrir las puertas del cielo. El grifo de la ducha se queda siempre abierto.
Acaricia a los niños en el autobús y los perros sarnosos que cruzan las aceras. Si camina a su lado, siempre piensa que cae y tiene que recordar cómo diablos se camina. Se cambia de ropa delante del espejo setenta y siete veces antes de cada cita. Se descubre imitando gestos que le ha copiado. Repitiendo sus frases en las conversaciones.
Bebe demasiado, come chocolate. Deja las llaves puestas en la cerradura. Cuando duerme sola se abraza a la almohada. Sopesa cada instante del tiempo compartido. Se sabe de memoria su talla de jersey. Pantalones, camisas, calcetines y botas. Enumera sus fallos para no idealizarlo. Y acaba por pensar que iluminan sus virtudes. Nada setenta largos. No para a descansar. Intenta pensar sólo en las brazadas y el agua. Sale tiritando y no consigue olvidarse. Lee libros de autoayuda que no le gustarían. Habla sola en la parada de autobús, o con desconocidos. Se ha pintado de negro las uñas de los pies. Nunca llega a tiempo a una sola cita. Grita como una loca bajo el chorro del agua. Al menor de sus gestos se le congela el pulso. Escribe cartas absurdas que nunca le ha enviado. Redacta tonterías sin pies ni cabeza. Sospecha que la química no haría nada por ella.
jueves, 14 de julio de 2011
" Durante los últimos cinco años mi vida no ha seguido un rumbo fijo. Yendo de nada a nada, sin patrón ni destino, sin refugio ni brújula. A la deriva. Empeñada en la inútil huida de mi misma, en busca de un lugar donde caerme viva. Bebiendo cubalibres y fumando chinos y tragando éxtasis y sirviendo copas y besando labios y chupando pollas y aprobando exámenes y redactando trabajos y leyendo libros y escribiendo poesías, por lo general bastante malas, todo hay que reconocerlo. Poli-toxicómana confesa y pendón vocacional. Digamos que quería ser Burroughs, como Gema, supongo, aspiraba a ser Jane Bowles. He probado todas las drogas disponibles y me he acostado con todos los hombres más o menos presentables que se me ponían a tiro. Me lo he pasado bien, en suma. O quizá lo he pasado fatal. Puede que ni siquiera me haya enterado.
Una vida en perpetuo movimiento, la búsqueda en la calle de la droga, el temor al palo y la denuncia, la travesía continua de la ciudad, salidas a horas intempestivas, encuentros en lugares inesperados, persecuciones, engaños, traiciones, revanchas, nuevas caras, nueva gente, nuevos yonkis y camellos, chinos, chutas, papelinas, rohipnol, palos, broncas, buprex, monos, pastillas para superar el mono, calabozos de cárceles y celdas de clínicas, la amenaza constante de los maderos, idas y venidas, ningún lugar seguro, ningún día igual a otro. El vértigo de la aventura, el coqueteo con la muerte. "
Una vida en perpetuo movimiento, la búsqueda en la calle de la droga, el temor al palo y la denuncia, la travesía continua de la ciudad, salidas a horas intempestivas, encuentros en lugares inesperados, persecuciones, engaños, traiciones, revanchas, nuevas caras, nueva gente, nuevos yonkis y camellos, chinos, chutas, papelinas, rohipnol, palos, broncas, buprex, monos, pastillas para superar el mono, calabozos de cárceles y celdas de clínicas, la amenaza constante de los maderos, idas y venidas, ningún lugar seguro, ningún día igual a otro. El vértigo de la aventura, el coqueteo con la muerte. "
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