viernes, 3 de noviembre de 2017


Te quiero. Escúchalo también cuando no lo pronuncie. Lo digo con todas las voces, incluso lo grito con todos los silencios.

viernes, 27 de octubre de 2017


Últimamente me ha dado mucho en qué pensar. Y ha sido sobre aquellas señoras de mediana edad que entran en la tienda acompañadas de sus divertidas y cotorras amigas. Las llevo largo tiempo observando entrar y salir. De algunas conozco detalles de su vida y  de otras conversaciones de la actualidad: el tiempo,  horarios de autobuses, supermercados, nietos, nueras y yernos, qué sé yo, la cotidianidad. Pero no ha sido hasta esta tarde, -siempre existe ese momento justo de claridad en la vida- en que me he dado cuenta que envidio su simple felicidad. Las veo entrar en parejas o en grupos de tres o cuatro; aparecen riendo, encantándoles todo, preguntando “chica, qué me puede quedar bien” o “mírame algo bonito, guapa, que voy al teatro mañana”. Con un toque de cierta ingenuidad las veo revolotear por la estancia mientras ponen todo patas arriba. Vienen de tomar el café cerca de la calle Constitución, han pasado una tarde agradable y ya no tienen nada por lo que preocuparse: el trabajo ya no es un quebradero de cabeza para ellas, - están jubiladas la mitad-; los hijos están ya crecidos, el marido se queda en casa o saca al perro mientras ellas revolotean acompañadas, aunque algunos de ellos las acompañan con cara de desistido aburrimiento. La mayoría de ellas ya no están pendientes de estar flacas o gordas, bellas o feas, gustarle a los hombres o seguir pareciendo atractivas y coquetas para ellos. Una cuestión que no les parece ya de vital importancia y por la que no sienten que estén perdiendo la maravilla de la juventud, aquella que una vez pudieron haber tirado a la basura. Pero ahora disfrutan alegres y plenas de sus cafés y pasteles, de sus paseos por la Gran Vía, y de sus compras para gustarse a sí mismas junto a sus compañeras, las cuales saben y sienten de igual modo lo que una vez fue ser joven, y el dolor que supuso no haberlo sabido honrar.
Y si en aquel momento hubiera mantenido los ojos cerrados, prácticamente podría haber tocado los bordes del olvido. Existe ese lugar en el interior del ser humano,  un lugar que creo todos tenemos y que nos reservamos para nosotros, una fortaleza diría yo, donde vive la parte más privada de tu ser. Tal vez sea tu alma la parte que te hace ser quien eres y no otra persona. Pero después de aquella tarde  era como si mi fortaleza hubiera sido volada en mil pedazos. Lo que una vez vivió allí fue de repente expuesto, a campo abierto, sin refugio. La verdad, la vergüenza, el choque con la realidad de aquellas señoras me produjo ver lo equivocada que había estado. Y es ahí donde he estado desde entonces: desnuda, sola. Tratando de esconderme bajo una brizna de hierba.

domingo, 15 de octubre de 2017

Asumiendo el fallo

Creí entender lo cierto por seguro y tomé tus gestos como claros, me encontré un estado tan puro y sentir a la suerte andando a mi lado. Tanto aprendí lecciones del pasado y así afronté la contienda, lo veo todo mucho más claro.

sábado, 14 de octubre de 2017

Él me pidió perdón y yo lo perdoné. Pero la verdad es que yo le había perdonado todo lo que había hecho y todo lo que pudiera hacer mucho antes de aquel día. Incluso ya lo perdonaba sin que me lo pidiera.
Para mí, no había elección.
Eso era enamorarse.




domingo, 8 de octubre de 2017

Y no puedo dejarte ir
Ni puedo detenerte.

martes, 3 de octubre de 2017

Camaradas, habéis de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro, por consiguiente...


París es teatro divertido y terrible. Entre los concurrentes al café Plombier, buenos y decididos muchachos -pintores, escultores, poetas- sí, ¡todos buscando el viejo laurel verde!, ninguno más querido que aquel pobre Garcín, triste casi siempre, buen bebedor de ajenjo, soñador que nunca se emborrachaba, y, como bohemio intachable, bravo improvisador.

Pero como Garcín, ¡oh!, soy una pobre ingenua que debía brillar, “el tiempo vendría, el pájaro azul volaría muy alto”. He querido, desde el primer momento que comencé a leer, vivir todo aquello que he descubierto en las páginas de tinta durante años: una idealización de la sociedad, una fiel moral, un auténtico amor, una perdurable amistad… Y he acertado a comprender que la realidad, aunque se vista de otra pinta, no deja de ser materialidad, pero no verdad.

Esta mañana mientras andaba alrededor de la universidad pude comprobar lo sucias que se encontraban las baldosas en la ciudad, pude vislumbrar que el sol seguía quemando a principios de octubre en esta maldita urbe; empecé a examinar a las personas que iban y volvían, los coches contaminar, los móviles en línea a punto de estallar, la música moderna y repetitiva saliendo de algún lugar… y me dije que, posiblemente, esta pudiera ser la realidad, pero nunca mi verdad, y no hay lugar aquí en el que me pueda quedar.

Ojalá alguien me trajera ramos de violetas y cuadernillos de madrigales, escritos al ruido de las hojas y bajo el ancho cielo sin nubes. Y me sonrío al pensar que pudiera pasar, porque así creería que no existe despersonificación y vacuidad en la humanidad.

Abrazadme todos, así, fuerte; decidme adiós con todo el corazón, con toda el alma… El pájaro azul vuela.

domingo, 1 de octubre de 2017


1 de octubre

Ausencia, oye mi protesta
Contra todas tus fuerzas,
Distancia y duración:
Haz cuanto quieras por la variación,
Para corazones de entereza verdadera
La ausencia une y el tiempo arregla.
(Lo que el tiempo y la ausencia demuestran más bien ayuda a que el amor duela).

lunes, 25 de septiembre de 2017

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más en unos meses? No es mucho, ni es poco, es bastante. En unos meses se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. 
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

domingo, 24 de septiembre de 2017

La historia trata de un hombre que permanece fuera en la tardía noche sobre la colina de las hadas, en la víspera de Samhain, cuando de repente escucha el canto lastimoso y triste de una mujer a través de las rocas de la colina:
-Soy una mujer de Balnain, la gente me ha robado otra vez-, parecía que decían las piedras - Estaba sobre la colina y el viento aumentó, y el sonido del trueno atravesó la tierra. Puse mis manos sobre la roca más alta, como si me hubiera estado llamando, y viajé hacia una tierra lejana y distante donde viví por un tiempo entre extraños que se convirtieron en amantes y amigos. Pero un día, vi la luna salir y el viento se levantó una vez más. Entonces toqué las piedras y viajé de vuelta a mi tierra, y volví con el hombre que había dejado atrás-.



lunes, 11 de septiembre de 2017

Si tú me dices ven lo dejo todo... Pero dime ven.

Tú y yo no somos como esas personas de amor viciado, sucio, interesado y egoísta. Yo te quiero fuera de todo eso: te quiero libre, tranquilo, puro y azul. Te quiero en ese sofá hablando de piedras, flores, viajes, sentimientos y hierba.
Te quiero fuera de todo engaño.
Créeme.

sábado, 9 de septiembre de 2017

domingo, 3 de septiembre de 2017

Sí. Hay un antiguo sueño en mi. Un profundo anhelo. Para ser liberada del dolor. Para ser amada, simplemente por quien eres. ¿No es el motor de todas las criaturas humanas?



En otros tiempos, prados, bosquecillos y arroyos; la tierra y las visiones cotidianas me parecían nimbadas con el celeste resplandor.
La gloria lozanía de un sueño.
Ahora ya no es lo mismo que antaño. Donde quiera que me vuelva, así en la noche como en el día, ya no me es dado ver lo que antes vi. Pero hay un árbol, entre muchos, uno… una única pradera que yo había contemplado, ambos evocan algo que se había perdido.  A mis pies, el “no me olvides” reitera idéntico recuerdo.
¿A dónde ha huido el resplandor visionario? ¿Dónde están ahora la gloria y el sueño?

martes, 29 de agosto de 2017

lunes, 31 de julio de 2017

"Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo.”

“¿Algo cómo qué?”

“Como querernos, caramba. O simplemente congeniar. Llámele como quiera, pero hay una posibilidad.”




miércoles, 12 de abril de 2017

"Contemplar las formas humanas me alimenta y me reconforta"

Un joven Rodin de apenas 24 años conoció al amor de su vida. Marie Rose Beuret. "Se ató a mí como un animalillo", confesaría más tarde, su cara de gatita le inspiró Joven con sombrero de flores y ella pronto le dio un hijo, Auguste, al que Rodin nunca reconoció.

Con el éxito Rodin descuidó cada vez más a Rose e incluso llegó a ausentarse en ocasiones durante días, hasta que en 1883 su pasión creadora pasó a llamarse Camille Claudel. Mientras tanto, Rose apretaba los dientes. Contará, mucho más tarde, cómo pasaba sola las noches de Año Nuevo, mientras Rodin cubría a Camille de flores.

Rodin, eso sí, no abandonó a su Rose y Camille, poco a poco, se trastornó.

Rodin disecciona hasta el infinito su objeto de estudio: persigue sin cesar sus cuerpos, traduce su carne en mármol o barro; las vemos separar las piernas, ponerse a gatas, acariciarse... Entre sus favoritas está la joven pintora y mujer de letras Gwen John, su amante desde 1904 hasta que, tres años más tarde, es sustituida por la duquesa de Choiseul.

Triste y debilitado, el escultor ya no trabaja. Muere el 17 de noviembre de 1917. Auguste y Rose reposan el uno al lado del otro en una tumba sellada con un inmenso Pensador. Inseparables para siempre.



domingo, 9 de abril de 2017

Engaño.
No creo que pueda curarme de todo. Engatusar, engañar, conducir o arrastrar a los demonios de mí. Pensé verdaderamente que podías hacer que cicatrizara mágicamente. Pensé verdaderamente que podrías hacerlo bien si me besaras una vez más, ayudándome a afrontar la pesadilla. Pero estás lejos, demasiado envenenado para mí y demasiado envenenada para ti.
Parezco tonta por pensar que podía despertar de tu sueño, de que podría curarme realmente.
Fallando constantemente, buscando algo que me pueda gustar. Pero estás más allá de un signo visible de tu despertar y ocultando alguna memoria envenenada.

Envenenada y sin esperanza. Bella durmiente.




He aquí que tú estás sola y que estoy solo...

He aquí que tú estás sola  y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y  yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar

muriendo es nuestra muerte.


Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.

Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.

En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en nuestros brazos simples y cansados,

me faltarás, amor, nos faltaremos.


miércoles, 29 de marzo de 2017

[…]
Lise, mi pequeña Lise, me voy… Al mar, luego ya veremos…
A veces nada cambia sin que todo cambie,
nada se desanuda sin que todo se suelte.
Es como un crimen. Lo sé, yo soy el asesino.
Eres mi arma aún tibia, abandonada… no, olvidada
en el lugar el crimen.
¡Ojalá se borren en ti mis huellas!
Tu juventud preservará tu extrañeza de no entender, mejor.
Me largo.
No te fíes del tiempo que pasa.
Muévete rápido. Olvídame deprisa.
Acuéstate con chicos y hombres.
Recuerdo tu primer dibujo, tan bonito, y la frase debajo:
“Si una chica abre las piernas, vuelan secretos como mariposas“.
Pero cuidado: nada de amor sin preservativo.
Ya no podré verte ni tocarte
mientras la vida no borre mis huellas sobre ti.
Olvida, olvídame. Sé admirable.
Te abrazo, Lise, te abarco… Para siempre y hasta nunca.
Alex.


sábado, 25 de marzo de 2017


"Ha venido tu lengua; está en mi boca como una fruta de la melancolía.

Ten piedad en mi boca: liba, lame, amor mío, la sombra"