Supongamos que “x” es igual a la cantidad de todas
las cantidades de “x”. Supongamos que “x” es igual al frío. Hace frío en
diciembre. Los meses de frío van de Noviembre a Febrero. Hay cuatro meses de
frío, cuatro de calor, y también hay cuatro de entretiempo. En Febrero nieva,
en Marzo el lago está helado. En Septiembre los estudiantes regresan, y las
librerías están llenas. Entonces, “x” es igual a los meses de librerías llenas.
El número de libros tiende a infinito cuando el número de meses de frío tiende
a cuatro. Nunca tendré tanto frío ahora
como en el futuro. El futuro del frío es infinito. El futuro del calor es
el futuro del frío. Las librerías son infinitas, así que nunca están llenas
salvo en Septiembre.
jueves, 19 de febrero de 2015
"Quieren ser partícipes de ese nuevo mundo de posibilidades y libertad. Donde no existe el mal, pero tampoco el bien. En general, en la vida no hay verdaderos malos a los que apedrear mentalmente desde una butaca. Pero si alguien muere por su pobre destino, no vamos a dejar de reír. Si perdemos el coche, ya lo cubre el seguro, ¿no? O se compra uno nuevo. No hay preocupaciones y nada importa, tanto o tan poco que no sabemos qué hacer. Y pasa el tiempo. Y habrá que amarse o habrá que hacer el amor. Algo hay que hacer, porque hay que llenar el tedio antes de aburrirse y abandonar el juego. Podemos hacer el payaso, gastar chistes xenófobos, disfrazarnos, bailar... La vida moderna es divertida. Lástima que las líneas puras y el diseño moderno nos vuelvan abstrusos a la emoción. Entre tanto juego y silencio, el asunto puede llegar a un nihilismo dulce. Podemos no ser nada para el otro con el que estamos eligiendo compartir nuestra vida. Ocultando así nuestra identidad o negándola.
Vittoria dice a Piero: "No es necesario conocerse para quererse, ni siquiera tal vez haya necesidad de querernos". A él le parece bien todo, incluso la mentira. Ella le dice: "Te veré todos los días", pero se va con una sensación de no volver más, o tal vez si. La verdad, es que da igual que ella vuelva o no".
¿Verdad?
jueves, 15 de enero de 2015
Liberación,
¡Oh! sí liberación de todo
De
la propia memoria que nos posee
De
las profundas vísceras que saben lo que saben
A
causa de estas heridas que nos atan al fondo
Y
nos quiebran los gritos de las alas
¿Por
qué soy prisionero de esta trágica busca?
¿Qué
es lo que me llama y se esconde
Me
sigue me grita por mi nombre
Y
cuando vuelvo el rostro alargo las manos de los ojos
Me
echa encima una niebla tenaz como la noche de los astros ya muertos?
Sufro
me revuelco en la angustia
Sufro
desde que era nebulosa
Y
traigo desde entonces este dolor primordial en las células
Este
peso en las alas
Esta
piedra en el canto
Dolor
de ser isla
Angustia
subterránea
marcha
militar
Y
que irá más allá
Hasta
el otro lado de la periferia universal
Consciente
Inconsciente
Deforme
Sonora
Sonora
como el fuego
El
fuego que me quema el carbón interno y el alcohol de los ojos
domingo, 21 de diciembre de 2014
Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma...
De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro,
buscaba en ti, encendida guirnalda,
mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
y en ti los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía,
a semejanza tuya, eterna soledad.
Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo,
fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
quería una verdad que a ti te traicionase,
olvidando en mi afán
cómo las alas fugitivas su propia nube crean.
Y al velarse a mis ojos
con nubes sobre nubes de otoño desbordado
la luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos
como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.
Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo,
el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre,
el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso;
y sobre todo ellos,
cuerpo oscuro y esbelto,
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad
como el ave cansada los brazos de la piedra.
Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
y erguido desde cuna vigilante
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
por quienes vivo, aún cuando no los vea;
y así, lejos de ellos,
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.
Tú, verdad solitaria,
transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo;
el sol, el mar,
la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo,
la airada muchedumbre,
¿qué son sino tú misma?
Por ti, mi soledad, los busqué un día;
en ti, mi soledad, los amo ahora.
martes, 25 de noviembre de 2014
Mañana, al alba, a la hora en que se aclara el campo,
Partiré. Voy a verte, sé que me esperas.
Iré por el bosque, iré por la montaña.
No puedo estar lejos de ti más tiempo.
Marcharé con los ojos fijos en mis pensamientos,
Sin ver nada en mi entorno, sin escuchar un ruido,
Solo, ignorado, curvada la espalda, las manos cruzadas,
Triste, y el día para mí será como la noche.
No veré ni el oro de la tarde que cae,
Ni el manto que a lo lejos desciende hacia Harfleur.
Y cuando llegue, pondré sobre tu tumba
un ramo de acebo verde y de brezo en flor.
Partiré. Voy a verte, sé que me esperas.
Iré por el bosque, iré por la montaña.
No puedo estar lejos de ti más tiempo.
Marcharé con los ojos fijos en mis pensamientos,
Sin ver nada en mi entorno, sin escuchar un ruido,
Solo, ignorado, curvada la espalda, las manos cruzadas,
Triste, y el día para mí será como la noche.
No veré ni el oro de la tarde que cae,
Ni el manto que a lo lejos desciende hacia Harfleur.
Y cuando llegue, pondré sobre tu tumba
un ramo de acebo verde y de brezo en flor.
Descansa en paz, pequeña.
domingo, 5 de octubre de 2014
Esta caída que te anuncio es de un tipo muy especial, terrible. Es de aquellas en que al que cae no se le permite llegar nunca al fondo. Sigue cayendo y cayendo indefinidamente. Es la clase de caída que acecha a los hombres que en algún momento de su vida han buscado en su entorno algo que éste no podía proporcionarles, o al menos así lo creyeron ellos. En todo caso dejaron de buscar. De hecho, abandonaron la búsqueda antes de iniciarla siquiera (...) No quiero asustarte, pero te imagino con toda facilidad muriendo noblemente de un modo o de otro por una causa totalmente inane (...) Creo que un día de estos, averiguarás qué es lo que quieres. Y entonces tendrás que aplicarte a ello inmediatamente. No podrás perder ni un solo minuto. Eso sería un lujo que no podrás permitirte (...) comenzarás a acercarte, si ése es tu deseo y tu esperanza, a un tipo de conocimiento muy querido de tu corazón. Entre otras cosas, verás que no eres la primera persona a quien la conducta humana ha confundido, asustado, y hasta asqueado. Te alegrará y animará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si sabes dejar una huella. Se trata de un hermoso intercambio que no tiene nada que ver con la educación. Es historia. Es poesía
viernes, 9 de mayo de 2014
miércoles, 13 de noviembre de 2013
No sé que decirte. Ya no nos hablamos. Te has perdido. No nos miramos.
Me dejas, te dejo, nos dejamos. Tan iguales, tan iguales… siento que te he abandonado, pero contigo no puedo avanzar, me succionas el tiempo, la esperanza.
Siempre desesperada, siempre pendiente.
Me fijo en personas que no me convienen. Me fijé en ti, me fijé en aquel y me fijo en él. Por qué entender. No lo vas hacer. Siempre el juego del trabalenguas, joder.
Maldita sea, qué te digo; es injusto, déjame. No puede ser, abandóname. Es insano, es sucio, no sigas persiguiéndome.
Sólo existen amores negados y despedidas corrientes. El adiós va a doler como antes. Yo ya no me creo nada.
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, te sumergiste en el agua y tu pequeño tambor dejó de sonar.

viernes, 8 de noviembre de 2013
Ophelia murió de frío en una bañera
París arde dentro de mi como una gran bola de fuego. Recorre mi pecho, se acoge al reloj que hay en él y va marcando el ritmo. Este París que es ahora llamas fue en otro momento el azul más claro e ingenuo, vía recta sin pérdida, clara imagen de lo que parecía ser la más sincera ciudad que hubiera habitado.
Ahora es cuchilla de doble filo donde a tientas puedes andar. Ya nada en este París mío es auténtico, ya nada se sabe de lo que fue, sólo se sabe el olor de las llamas, inquietas por salir y cubrirlo todo de fuego; y los violentos coletazos de una tensión a punto de saltar como una bomba y hacerlo todo cenizas.
Porque ya nada será la ciudad que nos dimos a conocer.
Porque el ahora ha ganado al antes.
Porque ese juego pintado a tiza en el suelo será , al fin, borrado por el fuego de nuestro olvidado París.
viernes, 16 de agosto de 2013
Je te le dis
Temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y
arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las
calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de
todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los
recuerdos.
Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te
quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía,
porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el
salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo,
no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames
(cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre
los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve
de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado […]
Lo que mucha
gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen,
te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no
fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del
patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A
Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que
te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.
miércoles, 14 de agosto de 2013
Funeral blues
Paren todos los
relojes, descuelguen el teléfono,
Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso,
Silencien los pianos, y con un apagado timbal,
Saquen el ataúd, dejen pasar a los deudos.
Que los aviones nos sobrevuelen en círculos luctuosos
garabateando en el cielo el mensaje Él ha muerto,
Pongan un crespón alrededor de los cuellos blancos de las palomas,
Que los policías de tráfico usen guantes negros de algodón.
Él era mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste,
Mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
Mi mediodía, mi medianoche, mi palabra, mi canción;
Creí que el amor sería eterno, pero me equivoqué.
Ya no deseo las estrellas: apáguenlas todas;
Llévense la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el océano y talen los bosques,
Porque ya nada puede volver a ser como antes.
Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso,
Silencien los pianos, y con un apagado timbal,
Saquen el ataúd, dejen pasar a los deudos.
Que los aviones nos sobrevuelen en círculos luctuosos
garabateando en el cielo el mensaje Él ha muerto,
Pongan un crespón alrededor de los cuellos blancos de las palomas,
Que los policías de tráfico usen guantes negros de algodón.
Él era mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste,
Mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
Mi mediodía, mi medianoche, mi palabra, mi canción;
Creí que el amor sería eterno, pero me equivoqué.
Ya no deseo las estrellas: apáguenlas todas;
Llévense la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el océano y talen los bosques,
Porque ya nada puede volver a ser como antes.
viernes, 26 de abril de 2013
"Así andaban, atrayéndose y rechazándose..."
Hace de esto
semanas… Quizás meses. No lo sé. Pero hoy... todo el día ha sido raro. Lo veía
todo extraño, como por primera vez. Todo me parecía distinto..., demasiado
intenso, demasiado real. Hasta mis manos me parecían diferentes. En otros
momentos me parece ver lo que sucede como si hubiera sucedido hace mucho
tiempo. Y he estado todo el día furiosa contigo... y conmigo misma. Creí que me
alegraría de no volverte a ver o de no hablarte nunca más. Estaba tan
enfadada contigo... Supongo que ha sido una manera de no pensar en eso. De lo
más oportuna, la verdad...
Tú lo sabías antes
que yo. Ha ocurrido algo, ¿no? Y tú lo sabías antes que yo. Es como acercarse a
algo tan grande que no lo ves. Ni siquiera ahora estoy segura de verlo. Pero sé
que está ahí. Sé que está ahí porque me ha hecho comportarme de un modo
ridículo. Y tú, por supuesto... Pero lo de esta mañana... no he hecho nunca
nada semejante. Después estaba muy enfadada. Incluso mientras lo hacía. Me
decía a mí misma que te había dado un arma contra mí. Luego, esta noche, cuando
empezaba a entender... bueno, ¿cómo he podido ser tan ignorante sobre mí misma?
¿Y tan estúpida? Tú sabes de qué estoy hablando. Dime que lo sabes.
Tenía miedo de que
no compartieran algo, de que todas sus suposiciones fueran erróneas y de que
con sus palabras se hubiese aislado aún más y él la juzgara una idiota.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Amor en mí se muestra todo fuego,
y en las entrañas de mi Luz es nieve;
fuego no hay, que ella no torne nieve
ni nieve, que no mude yo en mi fuego.
La fría zona abraso con mi fuego,
la ardiente mi Luz vuelve helada nieve;
pero no puedo yo encender su nieve,
ni ella entibiar la fuerza de mi fuego.
Contrastan igualmente hielo y llama;
que de otra suerte fuera el mundo hielo,
o su máquina toda viva llama.
Más fuera; porque ya resuelto en hielo,
o el corazón desvanecido en llama
ni temiera mi llama, ni su hielo.
martes, 13 de noviembre de 2012
Cuando vengo aquí, imagino que este es el lugar donde va a parar todo lo que he perdido desde la infancia. Me digo a mí misma que si eso fuera cierto y esperase el tiempo suficiente, vería como una diminuta figura aparece en el horizonte al final del prado y va haciéndose cada vez más grande hasta que veo que es él. Me saludaría con la mano y tal vez me hablaría. No permito que la fantasía vaya a más, no lo soportaría. Y me consuelo recordando que tuve suerte de pasar un tiempo con él. Todos cumplimos. Quizás nunca lleguemos a entender lo que hemos vivido. O quizás nos haya faltado tiempo.
viernes, 5 de octubre de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
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